Recuerdo una ciudad
al fondo
de tus ojos.
U n túnel de silencio
se dibuja
detrás de la mirada.
Los días más antiguos
se muestran
de repente
entre las páginas
Recuerdo una ciudad
al fondo
de tus ojos.
U n túnel de silencio
se dibuja
detrás de la mirada.
Los días más antiguos
se muestran
de repente
entre las páginas
De tus pestañas vengo,
de la orilla,
secular y lacustre
de tus labios.
Por donde se deslíen
los gorriones
y la ventana gime
atardecida.
De cuando noche y viento
intercambian ajuares.
De cuando la mañana
se eleva
y se construye
con restos luminosos,
con resplandor de espejos.
Todos los miedos crujen
detrás de nuestras uñas.
Aquí, ahora, el tiempo
es tan de noche
como memoria escrita
de la lluvia.
Poema de no estar,
de haber pasado
por donde los olvidos
nos acechan.
Caballo de mis ojos.
Estado de ansiedad
es esta estatua
que el viento
nos describe.
Dilapidante historia
o un discurso
tallado en las palabras
de una espera.
Fulgor de vientre pálido,
de rutinaria aurora.
Los dedos de la noche
han dejado señales
en el torso del agua.
Rincón para los besos.
Sembrar melancolía
sobre claveles mustios.
Horas son amenazas.
Entrar en otra alcoba cuando llueve,
en un lugar distante o ignorado.
Estar donde no crecen los fantasmas.
Donde la niebla invade los cuadernos.